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10 prácticas sostenibles al alcance de cualquier empresa

Grupo Lacera
  • Grupo Lacera reúne medidas aplicables a cualquier empresa a partir de iniciativas que ya desarrolla en su operativa.
  • El uso de materiales recuperados, la digitalización y la movilidad eficiente muestran cómo trasladar los compromisos ambientales a los procesos de trabajo.

El uso ineficiente de materiales y su descarte prematuro cuesta 25,4 billones de euros al año en todo el mundo, según el Global Circularity Gap Report 2026, elaborado por Circle Economy con la colaboración de Deloitte. Detrás de esa cifra hay decisiones cotidianas y perfectamente revisables: qué productos compra una empresa, qué recursos consume y qué hace con los materiales cuando dejan de ser útiles.

Con motivo del Día Mundial de la Limpieza celebrado ayer, 20 de septiembre, Grupo Lacera, empresa familiar asturiana especializada en la externalización de servicios integrales, ha reunido diez prácticas adaptables a cualquier actividad, basadas en iniciativas que ya aplica en su operativa.

“Muchas mejoras ambientales nacen de revisar una tarea cotidiana y preguntarnos si puede hacerse de otra manera. En Lacera aplicamos esa mirada de mejora continua para incorporar soluciones realistas, que funcionen en la práctica y puedan mantenerse en el tiempo”, explica Daniel Eugenio Pérez, Director de Transformación e Innovación.

Prácticas para incorporar la sostenibilidad a la operativa

  • Integrar criterios ambientales en la selección de productos

La sostenibilidad comienza antes de utilizar cualquier solución de limpieza. Conviene priorizar productos ecológicos o no clasificados como peligrosos cuando las características del servicio lo permitan, además de revisar sus fichas de seguridad para determinar las condiciones de uso y la gestión posterior de los residuos. En esta línea, los servicios certificados de Lacera trabajan bajo los criterios de la etiqueta ecológica Ecolabel.

  • Valorar el origen de los materiales de uso cotidiano

La política de compras también puede favorecer la incorporación de materiales recuperados. Antes de adquirir nuevos útiles, es recomendable analizar su composición, procedencia y posibilidades de reciclaje. Un ejemplo son las escobas utilizadas en los servicios de Lacera, fabricadas con plástico recuperado de playas, ríos y mares, que permiten convertir residuos abandonados en herramientas de trabajo.

  • Elegir formatos que permitan aprovechar mejor cada producto

La eficiencia también depende de la formulación y el formato escogidos. Los productos concentrados permiten obtener una mayor cantidad de disolución con menos producto y ayudan a racionalizar las necesidades de almacenamiento y reposición. Esta opción ya forma parte de los servicios de limpieza de la compañía, donde el consumo se ajusta a las necesidades reales de cada espacio.

  • Buscar una nueva utilidad antes de desechar

Establecer un proceso de revisión de los materiales fuera de uso permite detectar cuáles pueden reutilizarse o transformarse. Siempre que las condiciones de seguridad lo hagan posible, los envases pueden reciclarse o volver a utilizarse, mientras que determinados textiles admiten otros aprovechamientos. Siguiendo esta idea, los uniformes antiguos de Lacera se han transformado en bolsas reutilizables y paneles corporativos.

  • Revisar los procesos que concentran un mayor consumo de agua 

Reducir el uso de agua requiere conocer en qué tareas se consume y qué cambios pueden aplicarse sin afectar al resultado. Adaptar los métodos, la frecuencia y los equipos empleados permite actuar sobre el proceso completo. En su operativa, la compañía incorpora técnicas de limpieza orientadas a minimizar este consumo según las características de cada superficie y servicio.

  • Detectar los plásticos de un solo uso menos visibles

Muchas instalaciones utilizan consumibles que generan pequeñas cantidades de residuos de forma recurrente. Revisar estos elementos puede revelar alternativas reutilizables con una implantación sencilla. Así se ha hecho en las oficinas de Lacera, donde las bolsas de plástico para cubrir paraguas han sido reemplazadas por estaciones de secado con microfibra.

  • Digitalizar con un propósito definido

La tecnología puede contribuir a reducir consumos cuando se aplica a procesos concretos y sus resultados se someten a seguimiento. Centralizar la documentación y facilitar su consulta digital evita impresiones innecesarias y mejora el acceso a la información. Los códigos QR instalados en los centros de trabajo permiten consultar las fichas técnicas y de seguridad, mientras que la medición de las emisiones evitadas ayuda a conocer el impacto de estos proyectos. A ello se suma una política para el uso responsable de herramientas de inteligencia artificial y algoritmos.

  • Medir la huella ambiental para establecer prioridades

Conocer el origen de las emisiones ayuda a decidir dónde concentrar los esfuerzos y comprobar la evolución de las medidas adoptadas. Para ello, las empresas pueden establecer indicadores periódicos y convertir sus resultados en planes de actuación. El cálculo anual de la huella de carbono de Grupo Lacera, realizado conforme a la norma ISO 14064-1, sirve para orientar sus medidas y priorizar la reducción antes de abordar la compensación.

  • Diseñar una transición realista hacia una movilidad más eficiente

La renovación de una flota debe considerar los trayectos, la disponibilidad de infraestructuras de recarga y las necesidades de cada servicio. Este análisis permite incorporar progresivamente vehículos con menos emisiones sin comprometer la operativa. Actualmente Lacera cuenta con 152 vehículos, de los cuales 59 tienen distintivo ECO y 8 distintivo CERO. En conjunto, representan el 44 % de su flota, un dato que creo que resulta más representativo.

  • Implicar a los equipos en la gestión de los recursos

Los objetivos ambientales deben traducirse en pautas comprensibles para las personas encargadas de aplicarlos. La formación, los recordatorios en puntos clave y las herramientas participativas ayudan a consolidar nuevos hábitos. Las campañas sobre el consumo responsable del agua, el papel y otros materiales se complementan con iniciativas como Cada cosa en su lugar, destinada a mejorar la separación de residuos en los centros de trabajo.

Una transformación construida desde el día a día

La incorporación de estas prácticas requiere analizar las características de cada empresa y establecer objetivos alcanzables. La compra de materiales, la organización de los procesos y la formación de los equipos ofrecen puntos de partida desde los que avanzar sin esperar a grandes transformaciones.

En Grupo Lacera, estas medidas se integran en una estrategia ambiental que prioriza la reducción del impacto antes de recurrir a su compensación. La compañía traslada este enfoque a sus servicios de limpieza e higienización, mantenimiento y gestión de residuos, adaptando sus procedimientos a las necesidades de cada instalación.

 Con esta selección de buenas prácticas, Lacera invita a las empresas a revisar su propia actividad y detectar qué recursos pueden aprovechar mejor. La suma de decisiones sostenidas en el tiempo permite reducir residuos, mejorar la eficiencia y conservar durante más tiempo el valor de los materiales.

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