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Comienzan las vacaciones: Consejos para poner en práctica al fotografiar a los más pequeños

Se acerca el verano, las vacaciones y el tiempo libre por eso queremos compartir algunos consejos para fotografiar a los más pequeños de la casa y conseguir capturar esos recuerdos tan especiales para siempre.

Fotografiar a niños es un placer que muchos padres, familiares y amigos querrán disfrutar y es fácil entender por qué: despiertan nuestro lado más tierno y, a medida que crecen, empiezan a dejar entrever los rasgos de su personalidad. Tanto si se muestran risueños como curiosos, pensativos o animados, la fotografía es una de las mejores maneras de inmortalizar y conservar esos cambios rápidos y únicos en su desarrollo.

Cualquier persona puede hacer una foto rápida, pero estas técnicas te ayudarán a producir imágenes asombrosas que inmortalizarán esos preciados momentos en todo su esplendor, listos para compartirlos con la familia y los seres queridos, ya estén cerca o lejos.

Elige el mejor momento
A excepción de los recién nacidos, los bebés son criaturas de hábitos. Casi todos están acostumbrados a llevar a cabo ciertas rutinas en momentos determinados del día. Con un poco de atención, sabrás cuándo el pequeño se encuentra más contento, así que aprovecha esos instantes para enfocar la cámara y disparar. Por ejemplo, puede que el bebé esté más tranquilo después de la toma o tras la siesta de media mañana.

Dispara a la altura de los ojos
Las fotos clásicas de recién nacidos incluyen primeros planos de sus diminutos pies y manos o retratos mientras duermen sobre el hombro de su madre o su padre. En el caso de los bebés que empiezan a andar y de los niños un poco más mayores, las imágenes que incorporan movimiento, los retratan mientras juegan o realizan otras acciones, se convierten en recuerdos para toda la vida. La regla de oro para este tipo de tomas consiste en disparar a la altura de los ojos para crear sensación de intimidad. También es siempre buena idea planear las tomas que vas a capturar. Nunca sabes cuánto va a durar el buen humor del pequeño.

Configura la cámara antes de fotografiar
Asegúrate de tener la cámara a mano cuando sepas que tu hijo o nieto está aprendiendo algo nuevo. Es importante captar los momentos irrepetibles. El tiempo es un factor crucial cuando quieres fotografiar a los más pequeños. En los momentos de calma, quizás cuentes con 10 minutos para tomar la fotografía. Asegúrate de tener el equipo preparado para aprovechar al máximo el tiempo que está contento. Por supuesto, la iluminación cambia y los niños se mueven, por lo que será inevitable que tengas que ajustar la configuración durante la sesión. No obstante, tener configurados previamente lo básico, como el objetivo, el modo de exposición y el modo de avance, entre otros, te permitirá tener más tiempo para disparar.

Con cámaras como la EOS R100, es fácil simplemente cogerla y disparar. Los modos automatizados, las pantallas y los menús guiados te ayudarán con la configuración, para que puedas concentrarte en lo que es importante: el valioso momento que deseas captar y conservar durante años.

Trabaja con luz natural
A veces, los mejores momentos para hacer una fotografía ocurren mientras haces algo cotidiano, como preparar la comida para el bebé en la cocina. Por eso es importante tener la cámara lista para disparar. Imagen tomada con una cámara EOS R6 y un objetivo RF 85 mm F2 MACRO IS STM. [Configuración de exposición 1/400 s a f/2,0 e ISO 400]. Una de las formas más favorecedoras e íntimas de iluminar las fotos de niños es sacar el máximo partido a la luz natural. Una técnica sencilla consiste en utilizar un reflector para rebotar la luz de una ventana. No es necesario utilizar uno profesional, una sábana blanca o una cartulina o cartón de color blanco de gran tamaño pueden ser suficientes. Coloca al pequeño junto a una ventana y pide a un amigo o familiar que dirija el reflector para que la luz de la ventana ilumine las sombras del lado del rostro que queda alejado de la ventana.

A veces la iluminación hace la foto y tu único papel es captar ese momento. Asegúrate de que el enfoque está en el ojo del pequeño y de que la composición se ve bien, y pulsa rápidamente el disparador para conservar ese recuerdo fugaz.

Prepara los objetivos
El objetivo que vayas a utilizar dependerá del tipo de fotografía que desees realizar. Para hacer fotos generales, prueba un objetivo de focal fija, como el RF 50 mm f/1.8 STM, que funciona muy bien en entornos con baja iluminación, como en los dormitorios; o un objetivo para retratos como el RF 85 mm f/2 MACRO IS STM, con una rápida velocidad de enfoque automático que podría serte útil para captar movimientos como gatear y comer. Ambos objetivos son una excelente elección para captar primeros planos nítidos de los pequeños rasgos del niño (manos, dedos de los pies y pestañas).

Por lo general, los objetivos con longitudes focales fijas, como de 50 mm o 85 mm, son ideales para entornos oscuros porque dejan entrar una gran cantidad de luz gracias a su gran valor de abertura. No obstante, también es posible que desees utilizar un objetivo zoom para aquellas situaciones en las que el pequeño esté activo, como el RF-S 18-150 mm f/3.5-6.3 IS STM que te permite mantener el encuadre a medida que se mueve y te ofrece más probabilidades de conseguir la toma perfecta en un breve periodo de tiempo.

Dispara en el modo de prioridad al obturador
En el modo Tv (prioridad al obturador), puedes ajustar la velocidad de obturación que desees y la cámara calculará la mejor abertura para dicha velocidad. Este modo te brinda la libertad necesaria para trabajar de una forma rápida y creativa, sin tener que preocuparte por realizar muchos ajustes durante la sesión. Por ejemplo, la velocidad de obturación debe ser lo suficientemente rápida para evitar que el movimiento aparezca borroso, así que, para fotografiar a un niño en movimiento, 1/250 s es un buen comienzo. A partir de ahí, realiza los ajustes precisos en función de la actividad.

Normalmente quieres que la totalidad del rostro del bebé aparezca enfocado, así que es importante comprobar que la profundidad de campo no sea demasiado reducida. Dejar la sensibilidad ISO en modo automático te ayudará a lograr la velocidad de obturación y la configuración de apertura deseadas, pero ten en cuenta que cuanto menor sea el valor ISO, mayor será la calidad de la imagen.

Utiliza el modo de disparos en serie o graba vídeos
En la mayoría de tus capturas fotográficas, es probable que dispares un fotograma cada vez, pero, cuando se trata de fotografiar a los más pequeños de la casa, deberías probar la configuración de disparo continuo (también conocido como modo ráfaga) que es especialmente útil para fotografiar un sujeto en movimiento. Te ayudará a seguir todos sus movimientos repentinos y te proporcionará la mejor oportunidad de captar ese momento perfecto, porque es muy probable que él no se quede en la postura deseada durante mucho tiempo.

O aún mejor, ¡haz un vídeo! Las cámaras como la EOS R100 cuentan con una excelente estabilización de imagen de vídeo y un enfoque automático que te ayudarán a mantener la cara del pequeño protagonista nítida mientras da sus primeros pasos hacia ti. Esos momentos merecen la mejor calidad y, si grabas en 4K, incluso puedes tomar una instantánea de la grabación de vídeo para imprimirla.

Experimenta con los puntos de enfoque
Por lo general, en los retratos, se busca enfocar a los ojos del sujeto. En el caso de los retratos de infantes, también puedes conseguir imágenes impactantes incumpliendo esa regla de vez en cuando. Por ejemplo, dado que los bebés son tan pequeños, las partes de su cuerpo, como las manos y los pies, pueden convertirse en sujetos interesantes. Así mismo, también puedes jugar enfocando o desenfocando otros elementos que aparezcan en la fotografía para darle más protagonismo al pequeño.

Si tu cámara dispone de una pantalla táctil, como la EOS R10, solo tienes que tocar la parte de la pantalla donde se ve aquello que quieres enfocar para enfocarlos. Utiliza una gran abertura para desenfocar el resto de la imagen y mantén el enfoque sobre la característica que deseas destacar.

Usa la app Canon Camera Connect
Si tienes una cámara con Wi-Fi, puedes utilizar la app gratuita Canon Camera Connect  para controlar la cámara de forma remota desde tu dispositivo Android o iOS y acceder a la visión en directo de la cámara en el teléfono para activar el obturador cuando llegue el momento decisivo. También puedes utilizar la aplicación para importar fotos directamente al teléfono de forma rápida y compartirlas con facilidad. Incluso algunas cámaras, como la EOS R100, admiten la transferencia automática, para que puedas revisar y compartir tus imágenes desde tu dispositivo móvil, justo después de la sesión de fotos.

Así que, ya sabes, si quieres realizar fotos que reflejen lo especial de esos momentos con los más pequeños del hogar, coge la cámara y empieza disparar, y no olvides que, en lugar de dejarlos en la tarjeta SD, merece la pena imprimirlos para que perduren siempre a tu lado y te devuelvan a aquellos momentos tan especiales.

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Promociona javierg

Periodista especializado en tecnologías de la información, coordinador editorial de los marketplaces dealermarket

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